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Luna Menguante: Pequeña Muerte Simbólica

Cuando la luna está en cuarto menguante, como hoy, se vuelve oscura y nos vamos replegando hacia el interior. Naturalmente vamos revisando nuestra historia, y de a poquito entramos en una noche del alma. Es un encuentro con la propia sombra, esa parte oculta que amerita integrar en este proceso. Esto se siente más intenso para las mujeres que estamos menstruando, y también para quienes están cerca de los 28 años, en donde el retorno de Saturno nos lleva a la Nigredo, la primera etapa de proceso alquímico. 

 La Nigredo o Putrefacio es la etapa de Saturno-Osiris, del plomo, de la inmersión en la oscuridad. Implica la revisión de todo lo que habita en nosotras como campo significativo, mediante el encuentro con la sombra, que es aquello que hemos rechazado durante toda la vida. Eso se asoma y se muestra tal cual a carne abierta. Es una fase en la que quisiéramos salir corriendo, una etapa oscura en la que nos encontramos con los dolores antiguos, en la que el ego ya no se siente tan firme ni omnipotente con la estructura que le sostenía, al ser confrontado en un cara a cara con aspectos que han quedado inconclusos. Es hora inminente de reflexionar acerca de los hechos. El poder mirar estos aspectos, permite que vayan muriendo aspectos caducos de nuestra personalidad, dejando atrás patrones repetitivos inconscientes, que al iluminarlos con esta fase tomaremos fuerza para renacer en la nueva etapa desde un Yo más integrado, más iluminado

El traspasar por esta sombra es necesario porque, como consecuencia de permanecer en la sombra, el Yo se ha ido empobreciendo en sus capacidades creativas, pues gastó mucha energía en rechazarse, en rechazar lo que le ha ocurrido, en rechazar al prójimo, quitándose paulatinamente fuerza vital. Por ello el alma debe recordarle en sueños, vínculos y síntomas, para que se vuelque a mirar aquella parte que ha olvidado. Mientras nos encontremos esclavizados al pasado, a los arquetipos, a los dictados, no seremos libres. Por ello es necesario traspasar el dolor evolutivo, que hace avanzar y que luego de pasado, invade de gozo y disminuye la ignorancia. Y es que, pasar por esta, y por las demás etapas que la alquimia implica, dará como resultado el oro de conciencia, o piedra filosofal. 

Por cierto, luego de la luna menguante viene siempre la Luna Nueva, que corresponde al renacimiento. La próxima semana te hablo de esto ¿ya?

Con amor para la transformación, te invito a profundizar sobre los ciclos lunares y alquímicos en el taller 
Huevos Yoni: Reconquistar el templo alquímico  
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