¿A quién honramos el Día de la Madre?

Pensé mucho si publicaba algo para días en los que diversos países celebran el Día de las Madres. Y me decidí, porque creo necesario que reflexionemos al respecto, incluso si dejamos de lado su faceta comercial, propia del sistema capitalista, patriarcal y represor que estamos deconstruyendo de a poco. Hay algo -que también está al servicio de dicho sistema- que me preocupa más, y que de hecho me desveló una noche: lo que celebramos y fomentamos como sociedad es el arquetipo de la madre, esa mujer abnegada que se olvida de sí misma para dedicarse con todo a la maternidad.

En el video explico un poco qué es un arquetipo, pero ahora te cuento más: siguiendo a Carl Jung, los arquetipos son patrones e imágenes arcaicas universales que derivan del inconsciente colectivo. Así, cada arquetipo representa el aprendizaje que como especie humana hemos adquirido durante nuestros miles de años de existencia. En el caso de la madre, el arquetipo es fruto de más de 5 mil años de patriarcado, que puso a las mujeres a cargo de la familia, la casa y lxs hijxs. Entonces la psique de quienes nos identificamos como mujeres, ya funciona de un modo en que nos resulta muy fácil desconectarnos de nuestra propia individualidad.

Este arquetipo lo representa la diosa griega Deméter, protectora de los granos, las cosechas y la fertilidad de los campos. Cuando su hija Persefone fue raptada por el dios del inframundo, dejó el Olimpo para buscarla y abandonó su preocupación por La Tierra que comenzó a volverse infértil. Finalmente, logró recuperar a su hija, aunque sólo cada 6 meses, y con este mito se dio explicación a las estaciones del año: cuando madre e hija estaban juntas, se vivía la primavera y el verano. 

El arquetipo de Deméter representa a una mujer que busca realizarse a través del embarazo o nutriendo de alimento físico, psicológico o espiritual a lxs demás, dejando de lado su individualidad, su arte, su labor, su danza. Y cuando deja de tener a quién cuidar, esta mujer se aflige y siente que su vida carece de sentido. A esa diosa le rendimos culto en esta efeméride. A ella es a quien le decimos “gracias, mamá”, “feliz día, mamá”. Entonces, me pregunto ¿realmente queremos promover este tipo de maternidad? ¿Queremos honrar a las mujeres que se dejan de lado a sí mismas? ¿No será que el desafío que tenemos como sociedad es ir construyendo crianzas más colaborativas y maternidades más libres?

Deméter y la Madre Siniestra

El arquetipo de madre está presente en todas las mujeres, e incluso va más allá del género. Así, en nosotrxs habitan la 

polaridad positiva de Deméter, que es la Madre Nutricia -generosa, proveedora y con gran capacidad de servicio, tanto que se aflige mucho por los demás-, y también su polaridad negativa, que se manifiesta desde el exceso de control como la Madre Siniestra. En este último escenario, el arquetipo será responsable de diversos desequilibrios a nivel energético y físico tanto en las madres como en sus hijxs. 

Suele pasar que al convertirnos en madres, las mujeres nos dejemos progresivamente de lado y reprimamos nuestro deseo de ser libre, mientras buscamos controlar a todxs quienes nos rodean. Si esto pasa, no seremos capaces de delegar la crianza y tampoco podremos traspasar la libertad individual a nuestros hijxs, convirtiéndonos en madres siniestras. De esta manera, pondremos en nuestrxs hijxs nuestras ideas para sentirnos realizadas a través de ellxs, por lo que la crianza no girará en torno a sus necesidades como niñxs, sino a nuestras proyecciones adultocéntricas. Al crecer, algunx de esxs hijxs generará lealtades invisibles con nosotras e intentará ser de una determinada forma para satisfacer el deseo materno, causando un estancamiento en su proceso de individuación. 

Tras esta cadena de eventos, ¿entiendes por qué cuestiono esta fecha? Al decir “feliz día mamá” ¿no estamos también colaborando con los actuales patrones culturales de nuestra sociedad? De una forma inconsciente, honramos, validamos y promovemos el hecho de que las mujeres reprimamos nuestra propia necesidad creativa al convertirnos en madres.

Deméter versus Lilith y sus Esencias Florales

No sólo nos habita Deméter, sino  también otras arquetipas. Una de ellas es la primera arquetipa de todas: Lilith, la mujer que se dice fue creada por Dios al mismo tiempo que creó a Adán. Ella no pretendía ser madre ni esposa, tenía unos aires de libertad impactantes y lo que quería era viajar, desarrollarse a sí misma y estar con quien le plazca. Entonces mientras Deméter nos dice “eres eternamente nutricia, te vas a realizar con la maternidad, y vas a trascender tu ego”, Lilith nos lleva a buscar la libertad y la individualidad. De hecho, Lilith es quien nos impulsa a abortar en pos de la independencia. 

Entre las flores descritas por el Dr. Edward Bach, hay un grupo que llamó los doce curadores que hacen referencia a 12 tipos de personalidad. Así, tanto la Madre Deméter como la Mujer Lilith tienen una esencia floral que va a trabajar los extremos de ambos arquetipos.

La flor para Deméter es Chicory, que corresponde a personalidades posesivas, controladores y dependientes. Por lo general, una persona Chicory deja de nutrirse a sí misma para estar al pendiente de los demás, y eso a la larga le va amargando, pudiendo incluso desarrollar enfermedades como la diabetes y la hipertensión, asociadas a quienes no logran soltar el control. De hecho, Chicory es la flor de la achicoria, planta conocida por su sabor muy amargo. Con ella se trabaja el apego, tanto la falta como el exceso.

Water Violet es la flor para Lilith, vinculada a personalidades solitarias, independientes y autosuficientes, que en su polaridad negativa pueden ser orgullosas e inabordables. La planta crece solitaria en acequias que con frecuencia tienen un pequeño dique a los lados, lo que evita el acercamiento de animales, tal como una persona distante evita el contacto con lxs demás.

Con esta flor se trabaja la dependencia y la independencia. 

Ahora, en mi experiencia y después de años de clínica, he observado que a las madres Chicory no se les pasa lo Chicory bebiendo su flor, aunque lo hagan por 20 años. Pueden llegar a autorregularse y aprender a sobrellevarse a sí mismas, pero siguen sintiendo que necesitan de un otrx para vivir. Por esto, yo recomiendo usar Water Violet, que al trabajar con la independencia puede enseñarle a una mujer Chicory que no necesita volcarse por completo a nadie más para existir, y que con ella basta.

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